Cuñado diputado

LOS DIPUTADOS locales no andan concentrados en su chamba. Su interés está, evidentemente, en la grilla electoral. Lo único que les preocupa es saber quién será el candidato a la gubernatura de su partido para tener idea de por dónde vendrá su futuro político.

El hecho fue evidente durante la sesión de este jueves cuando apenas requirieron de una hora con 15 minutos para desahogar la agenda legislativa. En un descuido y la de ayer fue la Plenaria más breve de la Sexagésima Segunda Legislatura.

Seguramente las siguientes sesiones tendrán el mismo trato. Parece imposible que los legisladores se aparten de esa curiosidad colectiva por saber quién es el “bueno” para la gubernatura.

Incluso, como ya le he anticipado aquí, también será un hecho de que apenas se emitan las convocatorias para las alcaldías, más de una docena de curulecos solicitarán licencia para buscar la candidatura de su partido.

POR CIERTO, el Pleno Legisativo aprobó este jueves la solicitud de licencia del perredista Jorge Osvaldo Valdez Vargas, quien se registró como precandidato a la gubernatura del estado.

De inmediato, fue llamado a rendir protesta el Médico Veterinario, Pedro Reyes Sánchez, quien “de casualidad” estaba en el edificio del Congreso del Estado.

No está por demás decir que Reyes Sánchez es cuñado del ex diputado local y Consejero estatal del PRD, Cuitláhuac Ortega Maldonado.

Desde luego que quienes deben andar felices por la licencia de Valdez Vargas son los priistas.

Y es que desde el inicio de la legislatura, el neolaredense se convirtió en un verdadero cadillo en el zapato para la bancada tricolor, a grado tal que literalmente le tenían pavor por las exhibidas que les daba desde la tribuna parlamentaria.
De seguro deben estar deseando que no regrese.

AHÍ MISMO, en el Congreso del Estado, el priista Heriberto Ruiz Tijerina, volvió a levantar la mano de rebelde.

El diputado criticó a su dirigencia por la alianza que firmó con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), y con el Partido Nueva Alianza (PANAL).

Su molestia o enojo es básicamente porque considera injusto que en esas alianzas el PRI le ceda a sus coaligados posiciones privilegiadas como alcaldías, diputaciones y regidurías.

Ruiz Tijerina considera que con esas negociaciones se afecta los derechos de militantes priistas que durante años han esperado una oportunidad de ocupar uno de esos cargos populares.

Hay que decir que seguramente suman muchos los priistas que piensan como Heriberto, con la diferencia de que nadie lo expone abiertamente por temor a que con ello caven su tumba política.

OTRO PRIISTA, Ramiro Ramos Salinas, dejó claro que en caso de no ser el candidato a la gubernatura del estado, no buscará la alcaldía de Nuevo Laredo.

“No ando buscando premios de consolación”, dijo el también coordinador de los diputados priistas.

ASÍ ANDAN LAS COSAS

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